miércoles, 27 de febrero de 2013

La contaminación acústica afecta a su metabolismo


Cangrejos 'gruñones' por el ruido de los barcos

Uno de los cangrejos usados en el experimento.| Matthew Wale
Uno de los cangrejos usados en el experimento.| Matthew Wale
Imagine vivir expuesto al ruido continuo de los barcos que van y vienen de los puertos marítimos. Probablemente su humor cambiaría, se volvería irritable y el estrés haría mella en usted. A los cangrejos les ocurre lo mismo, según asegura un estudio británico publicado esta semana en'Biology Letters'. El ruido que se ven obligados a sufrir debido al trasiego de barcos les estresa y modifica su comportamiento.
Tras realizar un experimento controlado con estos artrópodos, un equipo de investigadores de las universidades de Bristol y Exeter concluyó que los cangrejos expuestos a grabaciones de ruidos emitidos por los barcos experimentaban un aumento de su ritmo metabólico que sugerían altos niveles de estrés. Cuando esta situación se produce en su medio natural, advierten, puede tener consecuencias graves para su crecimiento.
"Un aumento en su ritmo metabólico puede indicar un aumento en el nivel de estrés. Y el estrés crónico, por supuesto, es un problema para cualquier animal. Es más, si mantiene un ritmo metabólico alto el animal necesitará aumentar su consumo de comida, lo que se traducirá en quepasará más tiempo buscando comida, incrementando el riesgo de que sea devorado por algún depredador", explica a ELMUNDO.es Andy Radford, investigador de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y uno de los autores que firman este estudio.

Contaminación acústica

El ruido provocado por actividades humanas, sostienen los autores, ha cambiado los entornos acústicos terrestres y marinos, y cada vez hay más pruebas de que la exposición a un único tipo de ruido puede afectar el comportamiento de numerosos organismos vertebrados. Las fuentes de ruido para estos animales son diversas e incluyen el tráfico de vehículos y de barcos o el desarrollo de las ciudades. En el experimento desarrollado en Bristol, sin embargo, los investigadores se centraron en un invertebrado marino como el cangrejo de mar ('Carcinus maenas').
"Tenemos en marcha un gran proyecto investigador para estudiar el impacto potencial del ruido de los barcos en distintas especies de peces que viven en aguas dulces o marinas, y también en otras especies de invertebrados marinos", "En este caso elegimos cangrejos de mar porque son muy comunes y se encuentran en zonas costeras donde hay mucho ruido y porque son fáciles de utilizar en experimentos", añade Radford.
Para realizar el estudio en el laboratorio de Bristol los cangrejos fueron dispuestos en un contenedor sellado que contenía un litro de agua. El recipiente fue expuesto a grabaciones tanto de ruido de barcos como de ruido ambiente de puerto: "En uno de los experimentos todos los cangrejos fueron expuestos a una sola grabación. En el segundo, los individuos fueron expuestos de manera repetida a la misma grabación durante un periodo de dos semanas", detalla Radford.
El experimento reveló que el ruido de los barcos les afectaba más que el ruido ambiente del puerto. Así, el análisis mostró que los individuos expuestos a la grabación de los barcos consumían más oxígeno, indicando un ritmo metabólico más alto y potencialmente, más estrés.
Asimismo, los investigadores observaron que los cangrejos de mayor tamaño son los más vulnerables a los efectos del ruido: "Los cangrejos más grandes mostraban un ritmo metabólico tres veces más alto que los ejemplares más pequeños en respuesta al ruido producido por el hombre, mientras que cuando se trataba de medir la respuesta al ruido ambiente del puerto, era el doble de alta", explica.

jueves, 21 de febrero de 2013

almacenamiento de información genética


Tras los pasos físicos de la evolución del almacenamiento de información genética
La molécula de ácido desoxirribonucleico (ADN) constituye el paradigma de soporte para el almacenamiento de información a nivel biológico. Sin embargo, existe otra molécula en la naturaleza con idéntica capacidad para llevar a cabo esa función: el ácido ribonucleico o ARN. Ambas están basadas en un alfabeto de cuatro elementos y poseen la capacidad de organizarse en forma de doble hélice, pero el ARN de doble hebra ha sido relegado al genoma de algunos virus y ciertos sistemas de regulación intracelular. ¿Cuáles son las características físicas que han dotado de un lugar preferente a una molécula frente a la otra en la evolución? El reciente desarrollo de técnicas de manipulación de moléculas individuales permite ahondar en esta y otras cuestiones relacionadas con la identidad mecánica de ambas especies químicas.
Elías Herrero 
Instituto IMDEA Nanociencia. Centro Nacional de Biotecnología, CNB-CSIC
Ricardo Arias 
Instituto IMDEA Nanociencia. Centro Nacional de Biotecnología, CNB-CSIC


El descubrimiento de la doble hélice de ácido desoxirribonucleico (ADN) hace ya seis décadas supuso el punto de partida para la comprensión definitiva de la forma en que la vida codifica la información necesaria para perpetuarse. La elucidación de su estructura sentó las bases para el establecimiento del código genético, o lo que es lo mismo, de las reglas que rigen la traducción de una secuencia de nucleótidos a otra de aminoácidos para dar lugar a una proteína. El ADN se erigió entonces en pilar fundamental para el desarrollo de la moderna biología molecular, de la que posteriormente habrían de derivarse o nutrirse otras disciplinas como la biomedicina. En tiempos más recientes, su influencia ha alcanzado incluso el novedoso ámbito de la nanotecnología, donde podemos encontrar al ADN formando parte de sofisticadas estructuras no siempre diseñadas con fines meramente biológicos.
El acceso a las propiedades mecánicas de moléculas biológicas ha empezado a ser posible gracias al desarrollo de las técnicas de manipulación de moléculas individuales, que en la mayoría de los casos se basan en la posibilidad de maniobrar sobre tamaños y distancias minúsculos y de detectar señales muy pequeñas

Sin embargo, el ADN no es el único ácido nucleico presente en la naturaleza. También existe el ácido ribonucleico o ARN, generalmente conocido por su función de mensajero en su forma de hebra simple, actuando como molécula intermediaria entre la información genética original y la maquinaria encargada de la biosíntesis de proteínas. Pero el ARN puede aparecer asimismo en estructura bicatenaria, y así lo encontramos principalmente como forma de almacenamiento del material genético de algunos virus y en el sistema de ARN de interferencia, que regula la expresión de genes actuando sobre el mensajero. Existe incluso la hipótesis, bastante fundamentada, de que el ARN preexistió al ADN en el caldo biológico primigenio y de que en él se basó la evolución prebiótica inicial, para lo cual resulta el candidato perfecto debido a su capacidad para albergar actividades catalíticas. ¿Por qué entonces el ADN se impuso al ARN como molécula portadora de la información genética? Entre las respuestas posibles a esta pregunta se encuentran las derivadas de la mayor reactividad química que al ARN confiere su grupo hidroxilo adicional (Figura 1) y su mayor tendencia a plegarse sobre sí mismo formando estructuras secundarias intracatenarias, que competirían con una adecuada hibridación de la doble hebra. No obstante, como ya se ha comentado, existen genomas de virus filogenéticamente muy antiguos almacenados en forma de ARN de doble cadena, lo que hace pensar que pueda haber razones adicionales, quizás derivadas de las características físicas de la propia molécula. 

El acceso a las propiedades mecánicas de moléculas biológicas ha empezado a ser posible en los últimos años gracias al desarrollo de las técnicas de manipulación de moléculas individuales, que en la mayoría de los casos se basan en la posibilidad de maniobrar sobre tamaños y distancias minúsculos y de detectar señales muy pequeñas. Una de estas técnicas es la conocida como pinzas ópticas, que permite atrapar y manipular partículas de tamaño subnanométrico por medio de un haz láser y medir fuerzas en el orden de los piconewtons, precisamente el rango en el que tienen lugar la mayoría de procesos mecánicos a nivel molecular [1].
Comparación de las estructuras de ADN y ARN
Figura 1. Comparación de las estructuras de ADN y ARN. Nótese la presencia en el segundo de un grupo hidroxilo (OH) en la posición 2’ del anillo, contigua al lugar de unión a la base nitrogenada
Haciendo uso del dispositivo de pinzas ópticas de construcción casera, pionero en España, del Laboratorio de Nanomanipulación Óptica, hoy en el Instituto IMDEA Nanociencia, investigadores de esta institución y del Centro Nacional de Biotecnología se propusieron llevar a cabo por primera vez la comparación exhaustiva de las propiedades elásticas de las dobles hebras de ADN y ARN. Para ello, diseñaron y fabricaron moléculas de ambos tipos de ácidos nucleicos con la misma longitud y exactamente la misma secuencia, de forma que las posibles diferencias detectadas entre ellas se debieran únicamente a la naturaleza de las moléculas en sí y no a su composición particular. Cada molécula fue a su vez modificada en sus extremos para añadirle etiquetas que fueran posteriormente reconocidas por la superficie de bolas de poliestireno de diferentes tamaños, fáciles de atrapar por parte del láser o por la punta de una micropipeta. De este modo, teniendo una molécula entre dos bolas atrapadas de las dos formas anteriormente descritas, es posible estirarla aumentando la separación entre las mismas y registrar así su respuesta mecánica (Figura 2).
Esquema de un experimento de estiramiento de un ácido nucleico en las pinzas ópticas
Figura 2. Esquema de un experimento de estiramiento de un ácido nucleico en las pinzas ópticas. La molécula atrapada entre dos bolas de poliestireno, una de ellas en la trampa óptica, la otra en la punta de una micropipeta (izquierda), puede ser estirada por alejamiento relativo de las mismas (derecha), lo que permite registrar su respuesta mecánica.
Aplicando el procedimiento descrito, se obtuvieron curvas para ADN y ARN como las que se reflejan en la Figura 3, que muestran cómo el correspondiente ácido nucleico responde a la aplicación de una fuerza creciente. Partiendo de una molécula aleatoriamente doblada sobre sí misma, a valores de fuerza muy bajos se logra ya alinearla a su longitud total, denominada longitud de contorno (extensión relativa = 1, primera línea de puntos). Sin embargo, es necesario incrementar mucho la fuerza para lograr estiramientos mayores, hasta que se alcanza un valor por encima del cual la molécula se sobreestira hasta 1’7 veces dicha longitud de contorno. Este comportamiento viene descrito por una serie de parámetros que se obtienen por ajuste a modelos matemáticos y que describen las propiedades mecánicas de la molécula en cuestión.
Extensión relativa
Figura 3. Curvas de estiramiento tipo obtenidas para moléculas de ADN y ARN de doble hebra de la misma longitud y secuencia.
Las conclusiones de este estudio, recientemente publicado en el Journal Of The American Chemical Society [2], demuestran que el ADN es una molécula más difícil de estirar pero a la vez más sencilla de doblar que el ARN. Este resultado aporta nuevas evidencias desde el punto de vista físico de las diferencias que podrían haber sido importantes a la hora de favorecer el uso más extendido del ADN en las células como portador de información. El hecho de que el ADN se pueda doblar más fácilmente supone una gran ventaja a la hora de empaquetarse de manera ordenada y eficaz, como sucede en la condensación en los cromosomas y en torno a las histonas. A su vez, las proteínas implicadas en el procesamiento de dicha información para su replicación, reparación y transcripción estarían menos restringidas en su funcionamiento al tener que trabajar sobre un polímero más flexible que sobre uno más rígido. El estudio también prueba que la respuesta del ADN a los diferentes regímenes de estiramiento es más cooperativa, esto es, más uniforme, lo que también se relaciona con un comportamiento más controlable y eficiente al someterse a mecanismos de procesamiento. La mayor resistencia al estiramiento del ADN, por otra parte, indica asimismo una mayor estabilidad de la geometría de doble hélice que en el caso del ARN, lo que habría favorecido el desarrollo de mecanismos de reconocimiento homogéneos por parte de proteínas que en muchos casos deben trabajar sobre un sustrato de ácido nucleico sometido a estrés mecánico. 

Pero, más allá de su comparación con el ADN, la descripción del comportamiento elástico del ARN de doble hebra permite sentar las bases para la comprensión de los condicionantes mecánicos que deben afrontar las proteínas que interactúan con él, como es el caso de las enzimas implicadas en el procesamiento de genomas de virus de ARN de doble cadena o de las proteínas involucradas en el sistema de ARN de interferencia. Tampoco hay que perder de vista la posibilidad de que las diferentes propiedades físicas del ARN puedan resultar de interés para su aplicación a determinados fines nanotecnológicos que precisen de un andamiaje más rígido. Una vez más, al igual que sucedió en su día con el ADN, los esfuerzos conjuntos de la física, la química y la biología pueden aportar un interesante banco de pruebas para la tecnología, que cada vez mira más a la naturaleza en busca de inspiración y cada vez lo hace a escalas más pequeñas. 

Referencias: 

[1] Exploring mechanochemical processes in the cell with optical tweezers, S. Hormeño y J.R. Arias-González, Biology of the cell 98, 679-695, 2006.

[2] Mechanical identities of RNA and DNA double helices unveiled at the single molecule level, E. Herrero-Galán, M.E. Fuentes-Pérez, C. Carrasco, J.M. Valpuesta, J.L. Carrascosa, F. Moreno-Herrero y J.R. Arias-González, Journal of the American Chemical Society 135, 122-131, 2013.

lunes, 18 de febrero de 2013

MINERALOGÍA Gemas


MINERALOGÍA

Gemas

Con su rareza, las piedras preciosas suponen una valiosa fuente de información para los geólogos que investigan la dinámica interna del planeta.
  • Groat, Lee A.
 
Wikimedia Commons/CC BY-SA 3.0

En síntesis

La formación de yacimientos de gemas requiere condiciones geológicas excepcionales. El interés en desentrañar la historia de tan insólitas circunstancias ha suscitado un creciente número de investigaciones geológicas.
El presente artículo se centra en las propiedades, distribución y origen geológico de algunas de las piedras preciosas más conocidas y de mayor importancia: diamante, rubí, zafiro, esmeralda y otros tipos de berilo, crisoberilo, tanzanita, tsavorita, topacio y jade.
La localización y descubrimiento de nuevos yacimientos se realiza hoy mediante imágenes de satélite, fotografías aéreas, prospección geoquímica y otras técnicas modernas de prospección gemológica.
Durante milenios, las gemas se han considerado objetos preciados en razón de su brillo y esplendor. Se cotizan por el color, el brillo, la transparencia, la durabilidad y el alto valor en relación a su pequeño volumen. Debido a que la explotación de numerosas gemas se consigue con operaciones bastante sencillas, de bajo coste y en regiones remotas de países en vías de desarrollo, es difícil obtener estadísticas precisas sobre su producción y valía. Con todo, sabemos que la producción mundial de diamantes brutos en 2008 se cifró en 12.700 millones de dólares; en 2001, Colored Stone, revista del sector, estimó que el comercio mundial de piedras preciosas alcanzaba 6000 millones de dólares al año. Existen ya variedades sintéticas de muchas gemas, pero no gozan todavía de una repercusión significativa en el mercado internacional.
La elevada cotización de las piedras preciosas radica, en parte, en su rareza. Un yacimiento típico de diamantes produce 5 gramos de gemas por millón de gramos de material extraído; de ellos, solo el 20 por ciento posee la calidad deseada en joyería. Al igual que el petróleo, el proceso de formación de las gemas puede abarcar un dilatado período de tiempo geológico. La datación radiométrica de inclusiones microscópicas en diamantes revela edades comprendidas entre 970 y 3200 millones de años. Consecuentemente, la tasa de extracción de gemas de alta calidad es muy superior a la de su formación y, por tanto, suponen un recurso limitado. Por ejemplo, una mina de esmeraldas que comenzó a operar en 1981 en Santa Terezinha, Brasil, produjo un pico de 25 toneladas de material bruto, que fue valorado en 9 millones de dólares en 1988; en 2000, el mismo tonelaje se vendió por 898.000 dólares. En razón de esa misma escasez, los geólogos les conceden un valor muy significativo. La formación de yacimientos de gemas requiere condiciones geológicas excepcionales. El interés en desentrañar la historia de unas circunstancias tan insólitas ha suscitado un creciente número de investigaciones geológicas en torno a las gemas y su origen.

Heces de ballena contra el calentamiento


FAUNA AMENAZADA 
PABLO PARDO / Washington
Especial para EL MUNDO

Heces de ballena contra el calentamiento

Cada vez menos cachalotes

La sobrepesca de grandes cetáceos ha generado un desequilibrio ecológico por la falta del abono natural que suponen sus excrementos para el océano y ha mermado su capacidad para captar CO2
Cuatro balleneros y un barco factoría japoneses están desde diciembre en el sur del Océano Pacífico. Su objetivo son 950 rorcuales enanos y 50 rorcuales comunes (los mismos que se cazaron en Galicia hasta 1986). Pero, según los científicos, al borrar de la faz de la tierra a la mayor parte de las ballenas, el ser humano podría haber eliminado un gigantesco sistema natural para absorber dióxido de carbono y frenar el cambio climático. Porque los excrementos de los cetáceos son un auténtico abono natural que favorece la proliferación de algas microscópicas (el llamado fitoplancton) que absorbe dióxido de carbono (CO2), considerado como el principal responsable del calentamiento de la Tierra. 
Y las cifras, como siempre que se habla de ballenas, son enormes. Un ejemplo: en el Océano Glacial Antártico viven en torno a 12.000 cachalotes que, según la científica australiana Trish Lavery, pueden retirar cada año 200.000 toneladas de CO2 de la atmósfera. Si esas cifras son correctas, esos 12.000 animales son responsables, indirectamente, de la eliminación de aproximadamente el 0,6% del dióxido de carbono total que produce el ser humano. 
La clave es el hierro que contienen las heces fecales de las ballenas. El hierro es un mineral clave para la vida en el océano, porque sin él no hay fitoplancton. Pero está mal repartido. En su mayor parte, el hierro que hay en el mar procede de tormentas de arena y, de forma más irregular, de erupciones volcánicas. A su vez, cuando hay agua con hierro e iones de silicio, se crea un ambiente muy favorable para la aparición de las diatomeas, algas unicelulares que realizan la fotosíntesis y que podrían haber sido los microorganismos que hicieron de la Tierra un lugar verdaderamente habitable. 
Y ahí es donde entran las ballenas. El Océano Glacial Antártico tiene niveles muy bajos de hierro por la sencilla razón de que no tiene ningún desierto cerca que le vierta arena. Y ahora todo parece indicar que su principal fuente de hierro son las ballenas. Estos cetáceos defecan en la superficie porque, cuando se sumergen, reducen su actividad metabólica al mínimo. Encima, sus heces son totalmente líquidas y flotan en la superficie, que forma parte de la llamada zona fótica, a la que llega la luz del sol y, por tanto, se desarrollan las algas. Pero, además, los excrementos de las ballenas son tremendamente ricos en hierro. 
Según Lavery, los cachalotes del Antártico sueltan en el mar cada año 50 toneladas de ese mineral. Stephen Nicol, de la División Antártica -una unidad administrativa del Gobierno australiano que investiga la región- estima que la concentración de hierro en los excrementos de una ballena azul -el mayor animal que existe en la Tierra- es 10 millones de veces superior al del mar antártico. 
Así pues, las ballenas abonan un mar que carece de los nutrientes que contienen sus excrementos. Ese abono es utilizado por las diatomeas, que a su vez absorben CO2. Las diatomeas, al igual que el resto del fitoplancton, son la hierba del océano. Todos los demás animales dependen de ellas para sobrevivir. Y, cuando mueren, esos animales se van al fondo del mar con el carbono que tienen en sus organismos. 
No es un proceso tan extraño. A fin de cuentas, cada vez que llenamos el depósito del coche estamos usando gasolina, que procede del petróleo que, a su vez, viene de los animales marinos muertos hace decenas de millones de años. Las ballenas, además, alimentan con sus heces su propia comida. El krill -los crustáceos que forman la base de la alimentación de las ballenas con barbas- se alimentan de fitoplancton y, a su vez, acumulan en sus cuerpos cantidades enormes de hierro. Según los estudios de la División Antártica, el 25% del hierro del Océano Glacial Antártico está en el krill. Y, aunque las ballenas, como todos los animales, producen CO2al respirar, su papel como fertilizadores naturales supone, según Lavery, que capturan el doble del dióxido de carbono del que emiten. 
Todo ello conforma un sistema en el que «podría haber más ballenas, más krill y más fitoplancton», en palabras de Nicol. Eso, por ejemplo, podría explicar que, pese a la desaparición de la mayor parte de las ballenas, no se haya producido una explosión de krill en la Antártida. Simplemente, sin cetáceos, los crustáceos no tendrían algas que comer. Los científicos de la División Antártica, sin embargo, piden prudencia. Una cosa es que los excrementos de las ballenas tengan mucho hierro, y otra que ese hierro sea utilizado por el fitoplancton. Factores como la luz del sol o el silicio del agua pueden afectar a la productividad de las algas.
En la Antártida hay unos 12.000 cachalotes. Son, posiblemente, el 10% de la población anterior a su caza comercial. La flota de la Unión Soviética arrasó con la población de cachalotes antárticos, porque cerca del Polo sólo viven los machos, y éstos son un tercio mayores que las hembras. El desequilibrio actual en la relación de machos y hembras es tan grande que, a pesar de que desde hace 25 años no se pescan en la región (solo Japón sigue haciéndolo en el Pacífico Norte), algunas poblaciones, como la de las islas Galápagos, siguen desplomándose por la falta de machos. Al mismo tiempo, al eliminar a los machos más grandes, sobrevivieron los genes de los más débiles. Aún más extrema es la situación de la ballena azul. Los más de 300.000 animales que había antes de su explotación comercial en la Antártida han quedado reducidos a unos 15.000. Y más de 10.000 son más pequeñas de lo habitual (unos 24 metros en vez de 30), lo que ha dado pie a considerar la existencia de una subespecie o incluso de una especie diferente.

domingo, 17 de febrero de 2013

fructosa dolorosa


Fructosa - el nombre suena saludable. Durante mucho tiempo fue considerado el reemplazo ideal para el azúcar de mesa en productos para diabéticos.Fructosa: Fructosa: ¿Qué fruta contiene fructosa como mucho? Chocolate de la dieta de frutas y galletas de azúcar salió al mercado, luego mezclar la industria alimentaria , la fructosa en los no diabéticos alimentos tales como refrescos y yogures. El "endulzado con fruta" ha demostrado ser positiva mensaje publicitario - erróneamente, ya que ahora aparece. Es cada vez más evidente que la fructosa no es tan saludable, como su nombre podría parecer.
El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos BfR advertido desde hace algún tiempo, especialmente para los diabéticos antes de comer fructosa demasiado y aconseja que se abstengan de fructosa como sustituto del azúcar en los alimentos producidos industrialmente. Pero no sólo los diabéticos deben tener cuidado. "Las grandes cantidades de fructosa tienen un efecto negativo sobre toda la gente en el metabolismo de la fructosa por comparación con la glucosa más rápidamente y en grandes cantidades para la producción de ácidos grasos está disponible ", dice Stephan Bischoff, Director del Instituto de Nutrición de la Universidad de Hohenheim.
Los diabéticos había ahora desaparecen del mercado , en muchos otros alimentos, el azúcar de la fruta está oculto pero aún así. "Jarabe de fructosa a partir de almidón de maíz es ahora muchos alimentos y comidas preparadas y dulces añadido. bebidas como los refrescos están marcados bombas fructosa ", advierte nutricionista Bischoff. Además, yogurt, helado, salsa de tomate en conserva y, a menudo contienen azúcar añadido fruta artificial.
Fructosa: problemas mediante cambios en la dieta
Fructosa o fructosa como la glucosa, la glucosa, un azúcar simple. Se presenta en diferentes cantidades de forma natural en frutas y verduras.Sin embargo, el azúcar habituales del hogar compuesto por un número igual de moléculas de fructosa y glucosa están unidas entre sí. La diferente estructura de los azúcares es notable en la digestión - especialmente fructosa crea problemas potenciales.
En algunas personas, los efectos secundarios desagradables mostrar inmediatamente después de comer. Se enfrentan con hinchazón severa, calambres abdominales, diarrea acuosa, y una sensación de saciedad.Además, los problemas de concentración y la depresión a trastornos del estado de ánimo puede ser agregado. Las víctimas sólo tolerar una cierta cantidad de fructosa, se supera este umbral, su estómago se rebeló. En las personas con intolerancia a la fructosa graves que van desde a veces incluso para una o dos manzanas.
Las cifras exactas para el trastorno metabólico no es, sin embargo, un estimado de cinco a diez por ciento de la población está en 25 gramos de fructosa por la comida alcanza el nivel crítico. El científico de la nutrición con sede en Munich y nutrición terapeuta Imke Reese va desde aproximadamente el 30 por ciento está afectado. En una comida de 50 gramos de fructosa incluso las personas más sanas recibiría denuncias.Debido a que los síntomas son similares a los del síndrome de colon irritable, puede haber confusión. "Por tanto, colon irritable sospecha siempre aclarar una posible intolerancia a la fructosa", aconseja Imke Reese.
Los expertos creen que la intolerancia en el mundo de hoy sale a la luz con más frecuencia que lo hacían hace unos años. "Mucha gente tiene con más frecuencia que antes a la fructosa-ricos refrescos y dulces, de acuerdo a los alimentos dulces y platos preparados. Oferta y demanda van de la mano", dijo Bischoff. Imke Reese ve el problema, sino también en alimentos como batidos, algunas personas que consumen grandes cantidades y, naturalmente, contienen una alta cantidad de fructosa.
NO DIGERIDA A TRAVÉS DEL ESTÓMAGO
La fructosa es normalmente absorbido por las células intestinales a partir de la dieta y se utiliza como una fuente de energía disponible.Este es un transportador de proteína GLUT-5, necesario. ¿Alguien tiene una intolerancia a la fructosa, la proteína no funciona lo suficientemente bien. En algunos casos la mucosa del intestino delgado se daña - como por drogas, enfermedades del intestino crónica o la enfermedad celíaca, en el que una intolerancia al gluten está presente. Una porción de la fructosa se ​​devuelve entonces al intestino y alcanza el intestino grueso sin digerir . Una vez allí, la bacteria intestinal digerir la fructosa - como los gases de subproductos, cantidades importantes, tales como el metano y el hidrógeno, que inflar el abdomen. Además, la fructosa se ​​escapa en el camino a través del colon hasta el tejido que rodea el agua, aumenta el volumen de heces.

En el peligro para la salud a largo plazo
Pueden dañar también sana un consumo de alta fructosa en el largo plazo. La fructosa puede alterar los niveles de lípidos en la sangre negativamente, se convierten en grasa, el hígado y promover la formación de los vasculares proteínas sacarificados dañinos Un pequeño estudio reciente en el Hospital Universitario de Zurich mostró que en una ingesta de fructosa diaria de 80 gramos en sólo tres semanas, el LDL más dañino y el colesterol total en la sangre aumentan dramáticamente. Además de los nueve sujetos sanos del peso normal y llevó de la sensibilidad a la insulina - sus células del cuerpo respondió menos sensible a las señales de insulina y por lo tanto tomó menos glucosa de la sangre. El resultado es que el nivel de azúcar en la sangre se eleva. Este podría ser el comienzo de un tipo posterior 2 diabetes.
PANTALLA
Un consumo de fructosa alta también aumenta la formación de ácido úrico y el riesgo de gota, se eleva la presión sanguínea y, obviamente, puede hacer grueso. De un estudio anterior de 2008 ya se sabe que una fructosa por la hormona del tejido adiposo no distribuidos ineficaz, lo cual es importante para la regulación del apetito en el cerebro.
En un estudio reciente, los investigadores también examinaron en 20 jóvenes peso normal y el flujo sanguíneo en el cerebro después del consumo de las bebidas que contienen glucosa o bebidas que contenían un jarabe enriquecido en fructosa a partir de almidón de maíz. Aunque el estudio de los EE.UU. pequeña, pero por lo demás bien hecho puso de manifiesto que los sujetos de prueba para un alimento rico en fructosa no se siente una sensación de saciedad. La resonancia magnética reveló, además, que la parte del cerebro que es responsable de apetito y la recompensa, de acuerdo con el consumo de glucosa "desactivado". Después del consumo de bebidas fructosa, esto no se observó. La conclusión de los científicos: el deseo por la comida - existirán tiempo se manifestará en la escala.
QUÉ COMER EN UNA INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA?

miércoles, 6 de febrero de 2013

Las siete bacterias más comunes en alimentos


Las siete bacterias más comunes en alimentos

Las bacterias son los patógenos más comunes en los alimentos. De ellos se sabe hoy casi todo, especialmente cómo actúan, cómo eliminarlas y, sobre todo, cómo prevenirlas. En Consumer Eroski se visitan las más comunes.
Salmonela, E. Coli, listeria, campilobacter, estafilococos, Shigella y Yersinia, son las bacterias más comunes en los alimentos que consumimos. Su presencia es indicativa de que el alimento empieza a dejar de ser apto para consumo y un claro riesgo para la salud en forma de infección.
Como bien describen en Consumer Eroski, las bacterias pueden proliferar en cualquier tipo de alimento, especialmente los frescos como carnes, leche o huevos. Y el agua, por supuesto.En todos ellos, el elemento común que lleva a que las bacterias se multipliquen hasta colonizar peligrosamente el alimento, suele ser la falta de higiene personal, la ruptura de la cadena de frío o una inadecuada preparación.
Los efectos que provocan suelen ir de una gastroenteritis más o menos severa, hasta diarreas, fiebre y malestar general, del que uno se recupera a los pocos días con el tratamiento oportuno. No obstante, pueden darse casos graves que incluso llegan a provocar la muerte, sobre todo en población de riesgo como ancianos y niños.