lunes, 30 de septiembre de 2013

Alteraciones en las neuronas producen resistencia a la leptina y obesidad

Alteraciones en las neuronas producen resistencia a la leptina y obesidad
El control del apetito y del peso corporal están regulados por el sistema nervioso central, y la hipotálamo juega un papel fundamental en él.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A.30/09/2013
 
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En condiciones normales, la hormona leptina, producida en la células de la grasa, inhibe el apetito y reduce el peso corporal a través de la activación de unas neuronas del hipotálamo denominadas pro-opiomelanocortina (neuronas POMC). Con la obesidad, se desarrolla resistencia a la leptina, que pierde su capacidad para inhibir el apetito. Aunque estos datos son bien conocidos, se desconocían las causas de neurobiológicas de esta alteración.

Una investigación liderada por el Marc Claret, del IDIBAPS, describe ahora el papel central de una proteína denominada Mitofusina-2 en las neuronas POMC del hipotálamo en este proceso. Esta proteína mantiene unidos a dos componentes de la célula: el retículo endoplasmático (donde se fabrican la proteínas) y las mitocondrias (la central energética). Cuando los ratones investigados en este trabajo ingerían una dieta rica en grasas, disminuían los niveles de la proteína que mantiene unidos a ambos componentes celulares en las neuronas POMC del hipotálamo. Como consecuencia, el retículo endoplasmático y las mitocondrias se despegaban, provocando un mal funcionamiento en el retículo endoplasmático y la aparición de resistencia a los efectos de la leptina. El estudio, cuyo investigador principal es Marc Schneeberger, se destaca en la portada del último número de Cell y está impulsado por la Obra Social 'la Caixa' en el marco del programa de RecerCaixa de la Obra Social 'la Caixa' y la ACUP. 

Para entender con más detalle el papel de la Mitofusina-2 en el desarrollo de la resistencia a la leptina y la obesidad, se generaron ratones transgénicos que carecían de Mitofusina-2. Estos animales comen más, ganan peso excesivo debido a una acumulación de grasa y tienen los sistemas de saciedad y de gasto energético alterados. La causa de estas alteraciones está en el mal funcionamiento del retículo endoplasmático de las neuronas POMC, que impide la liberación de un neuropéptido llamado alfa-MSH (alfa-melanocortina estimulante) que suprime el apetito cuando la leptina se lo marca. 

"Cuando hay acumulación de lípidos se produce un mal funcionamiento del retículo endoplasmático, el orgánulo encargado de plegar las proteínas de forma correcta. Como consecuencia, las proteínas se pliegan mal y se empiezan a acumular", explica Marc Claret a ABC. Entre estas proteínas mal plegadas está precisamente el neuropéptido alfa-MSH. Por eso, aclara Claret, aunque la leptina producida en el tejido adiposo promueva la formación de ese neuropéptido, al estar mal formado, no se puede liberar y no cumple su función, que es la de inhibir el apetito. 

"También hemos demostrado que se puede hacer un tratamiento farmacológico para revertir en ratones la resistencia a la leptina y promover un comportamiento alimentario normal, aunque las aplicaciones en humanos están aún lejos", señala Claret. Este trabajo demuestra que una dieta rica en grasas puede alterar el mecanismo de regulación del apetito a través de su efecto sobre la proteína Mitofusina-2 de las neuronas POMC del hipotálamo. Se ha realizado en colaboración con el grupo del doctor Antonio Zorzano, experto en Mitufosina-2, del Institut de Recerca Biomèdica (IRB), y con el del doctor Tamas L. Horvath de la Universidad de Yale, cuyo equipo firma otro trabajo sobre este tema en el mismo número de Cell, basado en otro tipo de neuronas.

Autor:   Pilar Quijada


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