sábado, 1 de febrero de 2014

Primer marcapasos sin cables Vía abierta para la tecnología inalámbrica

Los marcapasos son un buen ejemplo de la evolución que ha experimentado la tecnología médica en poco más de medio siglo. Los primeros dispositivos implantables eran aparatos voluminosos, incómodos y con muy poca autonomía. Hoy, en cambio, estos guardianes del corazón pasan totalmente desapercibidos y permiten al paciente llevar una vida normal. 
El último avance en este campo se presentó ayer en Badajoz y supone un nuevo salto cualitativo. Se trata de un marcapasos muy pequeño –mide 46 milímetros de largo y 6 de diámetro, menos del 10% de lo que ocupa el resto– que, al contrario de los convencionales, no necesita cables para funcionar y se coloca en el corazón sin tener que realizar una intervención quirúrgica. 
El Hospital Infanta Cristina de Badajoz ha sido el primer centro del mundo en implantar esta tecnología pionera que, antes de estar disponible de manera generalizada, deberá someterse al escrutinio de los especialistas. El fabricante del dispositivo, la empresa St. Jude Medical, ha seleccionado a 100 centros de todo el mundo –cinco de ellos en España– para llevar a cabo un estudio clínico prospectivo con el que evaluar la idoneidad del innovador producto. 
«Deberá demostrar que al menos es tan útil como los dispositivos convencionales», explica a EL MUNDO Joaquín Fernández de la Concha, cardiólogo del Hospital Cristina de Badajoz y miembro del equipo que realizó el primer implante hace aproximadamente 15 días. En este tiempo, también el Hospital Universitario La Paz de Madrid ha colocado un implante de este tipo con éxito. 
Según explica Fernández de la Concha, el dispositivo aporta varias ventajas con respecto a sus predecesores. En primer lugar, el paciente no ha de pasar por el quirófano para contar con su ayuda. «A través de la vena femoral y con la ayuda de un catéter, se lleva hasta el corazón y allí se fija gracias a una hélice que lleva incorporada», señala Fernández de la Concha. El procedimiento completo, asegura, puede realizarse en aproximadamente media hora y también es posible retirarlo con facilidad. 
Al contrario que el resto de marcapasos, que se colocan bajo la piel y logran estimular el corazón a través de unos cables que se conectan directamente con el órgano motor, el denominado Nanostim se implanta íntegramente dentro de la cavidad cardiaca. «Tiene un electrodo en la punta que se apoya en el endocardio, por lo que puede medir la actividad del corazón y actuar cuando el latido no sea el adecuado sin necesidad de cables», aclara el cardiólogo extremeño. 
Esto es especialmente interesante, subraya, ya que reduce de forma considerable las posibilidades de que aparezcan las complicaciones que a veces acompañan a los marcapasos actuales. Por ejemplo, con este dispositivo no hay posibilidad de que fallen o se muevan los cables. Pero, además, también se controla mejor el riesgo de infección. «No se necesita realizar un bolsillo quirúrgico [la colocación del dispositivo bajo la piel], por lo que se reducen las posibilidades de que las bacterias lleguen a la zona», señala. Además, también mejora la estética, ya que no hay cicatrices ni el característico bulto que se aprecia en el pecho de muchos usuarios. 
De cualquier forma, no todos los pacientes son candidatos a llevar un dispositivo de estas características en sus corazones. De momento, está diseñado para realizar una estimulación en sólo una cámara cardiaca (concretamente la del ventrículo derecho), una circunstancia que se da en entre el 25 y el 30% de los pacientes que necesitan un marcapasos. 
En cuanto a su autonomía, las estimaciones que manejan los especialistas hablan de unos 10 años de funcionamiento sin necesidad de recambios. «Se hacen bancos de pruebas para ver cuanto duran las baterías y esos son los datos que se manejan, aunque no lo sabremos a ciencia cierta hasta que lo veamos en los pacientes», señala Fernández de la Concha, quien recuerda que lo habitual en los pacientes con marcapasos es realizar un seguimiento semestral durante al menos los primeros cinco años. 
El Hospital Infanta Cristina ya ha seleccionado a varios pacientes candidatos para someterse a esta nueva tecnología. «Supone un cambio total y es muy prometedor, pero es el tiempo el que tiene la última palabra al respecto», concluye el cardiólogo.
El marcapasos no es el único dispositivo inalámbrico que han estrenado estos días los cardiólogos españoles. El Hospital Clínico San Carlos de Madrid también ha implantado recientemente a un paciente con riesgo de muerte súbita un desfibrilador que no necesita cables para funcionar. El dispositivo se coloca bajo la piel junto al esternón en un procedimiento relativamente sencillo, ya que no hay que establecer ningún contacto directo con el corazón o los vasos sanguíneos cercanos. Además, tampoco son necesarios los rayos X para su implantación, como es habitual. Según ha aclarado el centro madrileño, este dispositivo está indicado especialmente en pacientes que no tienen otras alternativas de tratamiento para las graves arritmias que padecen, ya sea porque no tienen un acceso vascular apropiado o porque presentan un alto riesgo de desarrollar una infección endovascular.