sábado, 25 de febrero de 2017

Antinutrientes en la avena

La avena así NO

Granola con avena arrollada tostada, galletitas dulces a base de avena arrollada, avena arrollada ligeramente tostada con leches o con yogur, rebozador de milanesas hecho con avena arrollada molida, barritas de avena arrollada, avena remojada y licuada en forma de leche… Sí, todas estas formas de usar o preparar la avena NO las recomiendo, no las uso y el hábito de consumir la avena así trate a corto o largo plazo diferentes problemas de salud.

¿Por qué?

Porque nos comemos 2 grandes problemas: antinutrientes y almidones crudos o mal cocidos.
Aquel que no sepa qué son y qué puede producir el consumo habitual de antinutrientes, le sugiero leer este artículo o estar atento a cuando vuelva a repetir esta charla, donde profundizamos en el tema.
La avena arrollada, antes de consumirse, debe remojarse en agua (idealmente con algún medio ácido como vinagre, suero, kombucha, kéfir de agua o jugo de limón) no menos de 10 – 12 hs. y luego cocinarse (hervirse bien).
Siempre a lo largo de la historia de la humanidad se comió así. Busquemos en la tradición escocesa, irlandesa o de otros pueblos europeos que han comido avena a lo largo de su historia y siempre, siempre, se remojó por muchas horas o días antes de consumirse, y luego se hirvió.
No hay registro de consumir avena sin remojar, tostada o licuada cruda (a excepción de estos últimos 100 años de desatinos alimenticios continuados).
El consumo de avena arrollada cruda o tostada en forma habitual, trae tarde o temprano diferentes inflamaciones y afecciones digestivas, gases, alergias, colon irritable y la lista de síntomas sigue. Esto se debe a la ingesta de inhibidores enzimáticos, ácido fítico y lectinas que no han sido transformadas adecuadamente.
Avena arrollada con pasasEste hábito también puede acarrear deficiencias minerales como el hierro, zinc, calcio, magnesio y fósforo. Esto podría deberse al ácido fítico, abundante en la avena arrollada cruda o tostada, que se pega a estos minerales impidiendo que nuestro sistema digestivo los absorba.
La frutilla del postre la ponemos cuando insistimos en comer avena cruda, haciendo un comparación sin sentido como la de este artículo. No tengo nada en particular en contra de quien lo haya escrito, solo lo tomo como un modelo o un ejemplo que encontré en internet, porque una y otra vez se está repitiendo esto de comer la avena cruda, porque en teoría sería mejor…

¿Por qué sin sentido?

Porque no se puede comparar un alimento en un estado en el cual es totalmente indigesto (avena cruda) con uno en estado comestible (avena cocida). Esa comparación de “laboratorio”, a partir de valores teóricos no tiene sentido.
Es como decir que el garbanzo crudo tiene más hierro que cocido. ¿quién va a comer por eso garbanzos crudos?
El gran problema es que al grano de avena se lo arrolla, se lo aplasta (para que supuestamente sea más fácil de usar),  y en este proceso se le hace una mala pre-cocción.
Pre-cocción que no transforma antinutrientes y que no cocina bien los almidones.
Avena con almendras y chíaLa avena arrollada, a través de un buen remojo y un buen hervido puede perder alguna enzima o vitamina, pero gana mucho en otro sentido.
Primero, recién a partir de eso se convierte en un alimento que podemos digerir bien y tomar provecho de sus nutrientes.
Segundo, los antinutientes se transforman y no nos generan los problemas digestivos y alérgicos que generan al estar intactos (avena arrollada cruda o tostada).
Tercero, los almidones se cocinan bien.

¿La próxima novedad será que vamos a comer granos de arroz crudos?

Pregunto porque si comemos avena cruda…¿por qué todavía no comemos arroz crudo? Porque es muy duro…bueno, ya vendrá quien lo arrolle o muela y sugiera consumirlo crudo.
El almidón (que en los cereales como la avena abarca no menos del 50% de su composición) es una partícula que debe transformarse para poder ser asimilada, digerida. La transformación sucede cuando remojo y hiervo el cereal o sino cuando lo remojo, germino y fermento (en el caso de la avena arrollada, este paso no sería posible, porque después del arrollado ya no puede germinar).  Galletitas de avena
Así es que si queremos hacer desayunos, granolas, galletitas o lo que fuera con avena arrollada y pretendemos tener buenos resultados nutricionales y digestivos del alimento elaborado, tenemos que pasar primero por un buen remojo y luego una buena cocción (hervido).
Y si queremos tomar leche de avena debemos tomarla a partir de una avena remojada, cocida y tamizada (al estilo de las leches de cereales que propone la macrobiótica). No avena cruda licuada. Para tomar leche vegetal cruda, hay que volcarse a las semillas oleaginosas o frutos secos, que prácticamente no tienen almidón.
Alex von Foerster
www.alimentoyconciencia.com

lunes, 20 de febrero de 2017

Importancia de la nutrición en el desarrollo de las metástasis

Un tumor cancerígeno contiene millones de células, pero tan solo entre un 1% y un 5% de ellas ostentan capacidad metastásica. De este pequeño porcentaje la mayoría de genes que se expresan en ellas están relacionados con el metabolismo de los lípidos, entre los que destaca —con exageración— la síntesis de la proteína CD36, un receptor que absorbe los ácidos grasos en la membrana celular.
«La grasa es esencial para la metástasis», dice Salvador Aznar-Benitah, profesor de investigación ICREA del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB Barcelona). El científico lidera el equipo de investigación que ha desenmascarado el reducido colectivo de células tumorales hábiles para iniciar y desarrollar metástasis, la causa de la mayoría de muertes por cáncer.
Hoy la revista Nature publica el primer análisis funcional de CD36 en la metástasis de cáncer oral, de mama luminal y melanoma. En enero pasado, otro trabajo, publicado en Scientific Reports, ya había demostrado la correlación estadística entre este receptor y las metástasis.A mayor expresión de CD36, peor pronóstico. Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan observaron este «patrón generalizado intrigante» al analizar unos 9.000 tumores primarios y metastásicos de diferentes tipos de cáncer como pulmón, ovario y vejiga de la base de datos del Atlas del Genoma del Cáncer.Los investigadores también comprobaron que si añadían el receptor CD36 a los tumores que en principio no provocaban metástasis se convertían en metastásicos por la acción de esta proteína. Lo mismo ocurría a la inversa: cuando bloquearon este receptor para cerrar la puerta celular que permite la internalización de ácidos grasos se detuvo la metástasis; a pesar de que el tumor primario seguía creciendo, la incidencia de metástasis se reducía hasta casi su desaparición.
«El trabajo es una contribución excelente al conocimiento actual sobre las células que originan metástasis al demostrar la relevancia del metabolismo de las grasas», valora Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering de Nueva York y referencia internacional en esta materia.         
Aznar-Benitah y su equipo han patentado los resultados de su estudio, que apuesta por la inhibición de CD36 como terapia anti-metastásica. Actualmente trabajan con la empresa inglesa MRC Technology para neutralizar dos nuevos anticuerpos que se podrían empezar a probar en humanos dentro de unos cinco años, en ensayos clínicos para pacientes con carcinoma oral.

Preocupación por los alimentos procesados


Los autores del estudio también han establecido una relación entre la dieta rica en grasas y las metástasis más agresivas. Los resultados demuestran el efecto potenciador de los ácidos grasos en la diseminación de un cáncer. El 30% de los ratones con cáncer oral que siguieron una dieta convencional desarrollaron metástasis, mientras que esta tasa aumentó hasta el 80% cuando se les administró una dieta un 15% más rica en grasas.
información en Nature y Scientific Reports.«La obesidad aumenta el riesgo de cáncer, estos resultados podrían ser otra cara del consumo excesivo de grasas, sobre todo las saturadas», apunta Abel Mariné, catedrático emérito de nutrición y bromatología de la facultad de farmacia de la Universidad de Barcelona (UB).
Las grasas en la dieta son «esenciales» para la salud, indica Massagué, aunque el consumo excesivo sea nocivo: «el trabajo de Aznar-Benitah remarca cómo las grasas pueden exacerbar la formación de metástasis en un tipo particular de cáncer en un modelo experimental».
Además el estudio ha puesto el foco en el ácido palmítico, el ácido graso saturado más común de la dieta de los países industrializados, incluso en aquellas regiones donde debería reinar la dieta mediterránea. Por ejemplo, más de la mitad de las calorías que ingieren los estadounidenses provienen de alimentos ultraprocesados, según un estudio publicado este año en la revista BMJ Open.
Los autores del trabajo trataron un tumor oral con ácido palmítico durante dos días. Después de inocularlo en el ratón su frecuencia metastásica pasó del 50% al 100%: todos los roedores desarrollaban metástasis por el consumo de ácido palmítico, que también depende del receptor CD36.
«La crema de cacao, leche y avellanas es básicamente ácido palmítico enlatado», advierte Aznar-Benitah sobre las dietas industrializadas. Esta sustancia se encuentra en muchos productos de supermercado y comida preparada, sobre todo en forma de aceite de palma porque el producto no se oxida (resiste muy bien a las altas temperaturas) y es más económico que el aceite de oliva o girasol.
Hace dos años entró en vigor un reglamento de la Unión Europa (UE 1169/2011) que obliga a indicar en la etiqueta de los productos alimentarios el tipo de aceite y grasas vegetales utilizadas. Abandonar el concepto genérico de aceite vegetal “destapó la industria alimentaria”, comenta Mireia Carbonell, nutricionista y tecnóloga de los alimentos.
Además del riesgo para la salud la experta añade el problema ecológico asociado a este alimento por la deforestación de bosques tropicales y pérdida de biodiversidad, a pesar de que haya producción sostenible certificada de aceite de palma.

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL MISTERIO DE LA CONVERSACIÓN PERDIDA

                                       LA CONVERSACIÓN SE MUERE


"Sin conversación cara a cara perdemos lo que nos diferencia de otras especies: la humanidad"
"Los estudiantes universitarios preferían darse descargas eléctricas antes que estar a solas con sus ideas"
"Ha surgido un nuevo ser, hiperconectado, definido por 'comparto, luego existo', pero que se siente solo
08/02/2017 02:57
"¿Acaso todos estos pequeños tuits, estos sorbitos de conexión online, no suman juntos un gran trago de conversación real?", se preguntó el actor y cómico estadounidense Stephen Colbert. Un interrogante que se quedó rondando en la cabeza de Sherry Turkle, profesora del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y con tres décadas dedicadas a la investigación de las relaciones entre el hombre y la tecnología. "No", fue su respuesta tajante. "La tecnología ha hecho que estemos experimentando una huida de la conversación cara a cara" y esto tiene consecuencias muy negativas porque "la conversación es la base de la democracia y los negocios, sustenta la empatía y es básica para la amistad, el amor, el aprendizaje y la productividad". Sin ella, dice esta experta, "perdemos aquello que nos diferencia del resto de las especies, perdemos nuestra humanidad".
Tras entrevistar durante cinco años a cientos de personas en el ámbito laboral, familiar y educativo y después de reflexionar sobre sus propias experiencias y de revisar estudios sobre el asunto, Sherry Turkle publica en España este 8 de febrero 'En defensa de la conversación' (Ático de Los Libros), un análisis sobre el riesgo que corremos al perder la capacidad de hablar a la cara, al eliminar el contacto visual, al negarnos la espontaneidad en una charla en persona. Casi 500 páginas sobre esta "grave amenaza" que tenemos encima, este conversicidio que estamos cometiendo, pero con un mensaje optimista: "estamos a tiempo de atajar el problema. Tenemos lo más importante, nos tenemos los unos a los otros".
En "el libro que hará que hablemos sobre cómo ya nunca hablamos", según lo describió 'The Washington Post' y que "evoca un periodo, no muy lejano en el tiempo, en el que la conversación, la privacidad y el debate no eran boutiques de lujo", como escribió The New York Times', esta psicóloga -no antitecnológica pero sí proconversación- habla de una "crisis de empatía", porque "incluso un teléfono en silencio sobre la mesa nos desconecta". Turkle constata que ahora "esperamos más de la tecnología y menos del otro" y que "hemos sacrificado la conversación por la mera conexión". Pero que tras esto se esconde una dolorosa realidad: "la sensación de que nadie nos escucha".
Ha surgido un nuevo ser, multitarea, hiperconectado, que se define por "comparto, luego existo", pero que, paradójicamente, se siente más solo. "Hemos pasado de estar en una comunidad a tener la sensación de estar en una comunidad. ¿Hemos pasado también de la empatía a la sensación de empatía? ¿De la amistad a la sensación de la amistad? Debemos prestar mucha atención a esto", advierte la especialista del MIT.

"No soportamos estar a solas"

En una entrevista con EL MUNDO, Turkle comenta que al poco de empezar a investigar se dio cuenta de "la estrecha relación que existía entre la huida de la conversación y la huida de la soledad. La gente tiene miedo de pasar tiempo a solas. Trabajos realizados con estudiantes universitarios demuestran que éstos prefieren administrarse descargas eléctricas a sí mismos antes que estar a solas con sus pensamientos, sin teléfono, sin dispositivos o sin un libro. Para estos jóvenes, la soledad, con su carencia de estímulos externos, es algo literalmente insoportable". Han leído bien. Descargas con tal de no estar consigo mismos. Suena a ciencia ficción, pero es una escena de hoy. 
Una cuarta parte de los adolescentes se conectan a un dispositivo durante los cinco primeros minutos después de despertar. Envían una media de 100 mensajes de texto al día.
"La presencia de dispositivos interactivos que siempre llevamos encima implica que nunca más tenemos que sentirnos solos. Esto se hace evidente en la cola del supermercado o en un semáforo en rojo: la gente no se permite tiempo para reflexionar. Pero la capacidad para pasar tiempo con uno es un requisito para cualquier relación", añade la autora. Y es importante porque trasciende el ámbito privado. Lo explica Turkle: "Ahora mismo en EEUU estamos viviendo un momento en el que necesitamos pensar profunda y críticamente sobre cuestiones políticas. No podemos limitarnos a reaccionar sin más", a tuitear sin más, "necesitamos pensar las cosas con calma. Reflexionar las consecuencias. Hablar con uno para poder hablar luego con los demás".
Pero esto no está ocurriendo. "Hacemos cosas que eran muy raras pero a las que nos hemos acostumbrado muy rápido. Por ejemplo, mandamos sms o entramos en Facebook durante reuniones corporativas. Chateamos en funerales. Nos alejamos de nuestro duelo para meternos en el móvil. Y lo que creo es que nos estamos metiendo en un problema", indica la psicóloga.. 
Paradójicamente esta entrevista se produce gracias a las nuevas tecnologías y a través del correo electrónico, no en persona. Una forma elegida por la propia Turkle pero en la que admite que nos perderemos cosas. "No se producirá una serendipia, no descubriremos nuestros intereses comunes, no habrá química. No tendré la posibilidad de entablar una amistad con alguien de España", responde por la parte que le toca. 
Pero la investigadora del MIT quiere dejar clara una cosa: "He conocido a muchísima gente que describe la gran intimidad y la increíble calidez, sensualidad y conexión que sienten cuando se comunican a través de mensajes. Siento un nuevo respeto por lo que los mensajes son capaces de conseguir. Nos ofrecen una forma divertida, a veces erótica, a veces emocional y, a menudo, emocionante de comunicarnos. No estoy en contra de eso. Pero hay cosas que sólo la conversación puede aportarnos y es importante admitirlo".

Conversaciones en cuatro sillas

Matizado el hecho de que no propone el cara a cara en detrimento de los mensajes y que ésa es una discusión en la que no cree, Sherry analiza la conversación en todas las esferas y para ello recurre a las tres sillas que imaginó el escritor y filósofo Thoreau cuando se retiró al estanque Walden: las conversaciones con "una silla" -las que mantenemos con nosotros mismos, en soledad-; las de dos sillas -las charlas con los amigos- y las de tres sillas -las que se producen en el mundo laboral y educativo-. No obstante, la psicóloga añade una "cuarta silla": para las conversaciones que mantenemos con máquinas.
Sherry Turkle. Foto: Ático de los libros
Empecemos por lo que Turkle ha observado que nos sucede cuando estamos a solas con nosotros mismos. Y que es, básicamente, que no lo aguantamos. Esta experta insiste en la importancia de "encontrarnos a nosotros para hablar con los demás. Si no enseñas a tus hijos a estar a solas, únicamente aprenderán a ser personas solitarias".
"Hoy en día los padres no quieren que los hijos tengan ningún rato muerto. Pero el aburrimiento infantil es un motor, es la chispa que enciende la imaginación". Hablando con padres, la investigadora percibe que "se dan cuenta de que sus hijos son menos empáticos de lo que deberían ser a su edad". De hecho, según explicaron los maestros de una escuela estadounidense, "los niños de 12 años juegan en el patio como si tuvieran ocho. Se excluyen unos a otros como lo harían los chicos más pequeños. Y lo más doloroso es queno son capaces de ver cuándo hieren los sentimientos de los demás. Luego se sientan en el comedor y miran el teléfono. Cuando comparten cosas, lo que comparten es lo que hay en sus teléfonos. La vieja conversación enseñaba a sentir empatía. Estos estudiantes parecen comprenderse cada vez menos". 
Y la situación empeora a medida que crecen. Según los estudios "durante los últimos 20 años hemos presenciado un declive de un 40% en los marcadores de empatía entre los estudiantes universitarios". 
El 66% de los trabajadores que participaron en una encuesta afirmó no ser capaz de concentrarse en una sola cosa debido a las nuevas tecnologías.
Lo irónico es que "los padres se quejan de que los niños no quieren hablar con ellos porque están ocupados con el teléfono a la hora de comer; los hijos se quejan de que sus padres hacen lo mismo". No entienden que "las conversaciones en el seno de la familia son el campo de entrenamiento de la empatía y que no hay mejor manera de desincentivar el bullying que dotar a los niños de la capacidad de ponerse en el lugar del otro y reflexionar sobre el impacto de sus acciones". Dice la autora que "estamos privando a los niños no sólo de palabras, sino también de adultos que los miren a los ojos". Y lanza una pregunta al aire: ¿Prestaremos atención si, una década después, temerosos de quedarnos solos, nuestros hijos nos muestran el precio que hemos pagado?".

Primer paso: recuperar la atención

Una encuesta realizada en 2013 demostró que un 20% de la gente entre 18 y 34 años contestaba al teléfono mientras mantenía relaciones sexuales. Nueve de cada 10 estudiantes afirma enviar mensajes de texto en clase. El 80% duerme con sus móviles. Un 44% admite que nunca desconecta. "Recuperar la conversación empieza por recuperar nuestra atención", explica Turkle, que afirma que "las primeras generaciones de niños que crecieron con teléfonos inteligentes no saben cómo entablar una conversación ni se sienten cómodos cuando lo hacen, les provoca ansiedad". De hecho, los estudios citados en el libro demuestran que quienes pasan mucho tiempo conectados tienen menor capacidad para identificar sentimientos. Son menos empáticos y menos creativos.
La amistad, recoge el ensayo, también se resiente porque parece que "ahora consiste en estar siempre disponible, siempre alerta, por si hay alguna emergencia". Y ahí viene otra paradoja: cuando estamos separados: hipervigilancia. Cuando estamos juntos: falta de atención. El mundo laboral tampoco es ajeno a esto. Cientos de empresarios entrevistados para el libro reconocen sin titubeos que la conversación cara a cara es "un requisito para construir confianza, para vender algo y para cerrar un trato", además de mejorar la productividad y las relaciones entre empleados.
La cuarta silla que incorpora Turkle hace referencia a la tentación que sentimos no sólo de hablar a través de máquinas sino de hablar con máquinas. "El término inteligencia solía implicar sensibilidad, capacidad de percepción, conciencia, discernimiento, razón, agudeza e ingenio. Y, sin embargo, ahora decimos tranquilamente que las máquinas son inteligentes". Y ¿de qué hablamos cuando hablamos sobre las conversaciones que mantenemos con las máquinas? "Hablamos de nuestro miedo a los demás, de nuestras decepciones con los demás, de nuestra falta de vida en comunidad, de nuestra falta de tiempo". Y mientras "tratamos a las máquinas como si fueran casi humanas, tratamos a los seres humanos como si fueran casi máquinas". 
Cierto. Su tesis nos deja tocados, pero aún no hundidos. A pesar de este panorama, no es demasiado tarde. "Tenemos tiempo para recordar quienes somos: criaturas con historia. Criaturas de conversaciones toscas, arriesgadas y cara a cara". Por eso "es hora de recuperarlo". Porque hablar no cuesta nada, pero la conversación no tiene precio.

miércoles, 1 de febrero de 2017

La felicidad está a nuestro alcance según Marco Aurelio

 Dónde está pues la solución si nunca llegastes a vivir bien a pesar , de los razonamientos lógicos, y la riqueza la fama y el disfrute ,  la solución está en perseguir la naturaleza de los humanos sin temor a convicciones que desde los inciertos impulsos y sus acciones descontroladas ,  te apartan de nuestra naturaleza, es decir de lo que somos.
     Ese principio que Marco Aurelio ha seleccionado para que todos puedan poseerlo sin ningún tipo de excusa como:  la integridad la dignidad la laboriosidad la satisfacción   la frugalidad la amabilidad  la independencia la magnanimidad. Recuerda que el principio rector se hace invencible cuando replegado sobre ti está satisfecho de no hacer lo que no quiere por eso la Reflexion  libre de pasiones es una fortaleza y los humanos no dispone de nada más firme donde refugiarse. Utilizando el lenguaje de nuestro tiempo Marco  Aurelio recomienda   El carácter personal y la conciencia como el último refugio para los buscadores de la felicidad no están destinados a verse frustrados al aceptar los límites que impone la naturaleza y no buscar la felicidad en otra parte allí donde no puedo encontrarla