lunes, 27 de marzo de 2017

El tratamiento con testosterona aumenta con cierto anuncios televisivos

MARTES, 21 de marzo de 2017 (HealthDay News) -- Los anuncios de televisión ayudaron a fomentar un auge en los tratamientos con testosterona, al convencer a muchos hombres de que necesitan una terapia de reemplazo hormonal, sugiere un nuevo estudio.
En los lugares donde se emitieron anuncios sobre la terapia con testosterona, los investigadores descubrieron aumentos en las pruebas de testosterona baja, en el inicio de terapias de reemplazo de la testosterona en pacientes nuevos, y en el tratamiento con testosterona sin unos análisis adecuados para ver si los niveles de la hormona eran anómalamente bajos.
"Encontramos que cada anuncio emitido se asoció con un nuevo uso, nuevas pruebas y nuevo uso sin análisis de referencia recientes", señaló el autor líder, J. Bradley Layton, profesor asistente de investigación en epidemiología en la Facultad de Salud Pública Global Gillings de la Universidad de Carolina del Norte.
El uso de la terapia con testosterona ha experimentado un auge en los últimos años, y la cantidad de pacientes aumentó de 1.3 millones en 2009 a 2.3 millones en 2013, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. Alrededor de un 70 por ciento de los hombres a quienes les recetan testosterona tienen entre 40 y 64 años de edad.
Layton y sus colaboradores sospechaban que una ola de anuncios de televisión para el consumidor sobre los efectos de la testosterona baja podría haber estado detrás del aumento en el interés en la terapia con hormonas masculinas.
"Han habido algunos aumentos muy grandes y rápidos en el uso de testosterona en Estados Unidos, y notamos que gran parte había sido en hombres con motivos poco claros para el uso de la testosterona", señaló Layton. "Encontramos que muchos de ellos no recibieron los análisis de referencia recomendados por las directrices y que muchos de ellos tenían niveles normales de testosterona".
Para examinar un vínculo potencial, los investigadores evaluaron las calificaciones de esos anuncios en 75 mercados a lo largo y ancho de Estados Unidos, y las compararon con las reclamaciones de tratamiento con testosterona en los seguros comerciales.
La intensidad de los anuncios sobre la testosterona baja varió según la región geográfica y el momento. La intensidad más alta se observó en la parte sureste de Estados Unidos, y según el mes varió entre ninguna exposición a los anuncios y un promedio de 13.6 exposiciones por familia, descubrieron los investigadores.
También encontraron que alrededor de 1 millón de 17.2 millones de hombres con seguro privado en esos mercados realizaron pruebas de testosterona baja, mientras que más de 280,000 iniciaron un tratamiento con testosterona entre 2009 y 2013.
Al vincular ambos hechos, los investigadores concluyeron que cada anuncio emitido provocó un aumento sutil, significativo y acumulativo en la terapia con testosterona.
"Encontramos que cada anuncio se asociaba con un aumento de un 0.6 por ciento, lo que no parece mucho, pero algunas de esas áreas tuvieron 200 exposiciones a los anuncios a lo largo del periodo", dijo Layton. "De forma acumulativa, de verdad conduce a unos aumentos bastante sustanciales en las evaluaciones y el uso de la testosterona".
Los anuncios financiados por la industria que presentaban una advertencia general sobre los efectos de la testosterona baja parecen haber sido incluso más efectivos que los anuncios que publicitaban productos específicos de testosterona, añadió Layton. Los investigadores observaron un aumento de más o menos un 1 por ciento en la terapia con testosterona por cada anuncio, alrededor del doble de potente que el observado para productos específicos, como el gel de testosterona.
La FDA aprobó originalmente las terapias con testosterona para tratar una afección médica específica llamada hipogonadismo, dijo Layton. Los hombres con esa afección no producen suficiente testosterona, por lo general debido a una afección glandular u otra enfermedad.
Actualmente, muchos hombres toman o reciben recetas de testosterona para descensos normales relacionados con la edad en los niveles de testosterona, o para síntomas difusos como una falta de vitalidad o disfunción sexual, que podrían relacionarse con una testosterona baja, o no, apuntó.
La terapia con testosterona puede resultar costosa, dijo el Dr. Richard Kravitz, internista en el Sistema de Salud Davis de la Universidad de California, y director del Centro de la UC en Sacramento. Por ejemplo, el gel de testosterona Axiron puede costar unos 630 dólares al mes.
Pero Layton y Kravitz anotaron que las compañías aseguradoras siguen cubriendo el tratamiento para la testosterona baja, aunque no está claro qué tan estricta se ha hecho la cobertura en los últimos años.
A los médicos les preocupa que un uso de estas características pueda conducir a consecuencias nocivas para la salud, dijo el Dr. Robert Courgi, endocrinólogo en el Hospital Southside de Northwell Health en Bay Shore, Nueva York.
"El uso de la testosterona sin un análisis adecuado puede ser devastador", advirtió Courgi. "El abuso de la testosterona puede conducir a la enfermedad cardiaca y al cáncer de hígado. En una época, el uso del estrógeno fue extremadamente popular, hasta que se asoció con la enfermedad cardiaca. Ahora la historia se repite con la testosterona en lugar del estrógeno".
El tratamiento con testosterona puede mejorar la función sexual en algunos hombres, pero no hace mucho por mejorar la vitalidad, la función física o la capacidad mental en general, según hallazgos recientes de una serie de ensayos con fondos federales sobre el reemplazo de testosterona.
Los ensayos clínicos también reportaron que la placa arterial aumentó de forma significativa en los hombres que usaban la terapia de testosterona, lo que aumenta su riesgo futuro de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular.
"Todavía no está claro si los beneficios del tratamiento superan a los riesgos en los que no tienen una deficiencia de testosterona clara, pero que quizá de cualquier forma se 'sientan mejor' al recibir la terapia de testosterona", dijo la Dra. Minisha Sood, endocrinóloga en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.
Por otra parte, las personas que ven anuncios de medicamentos en la televisión deben "darse cuenta que se crean principalmente con fines publicitarios", aconsejó Kravitz. "No son realmente materiales educativos. Hay que ir con cuidado y comprender que el anuncio quizá no presente un escenario equilibrado".
El nuevo estudio aparece en la edición del 21 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association.