jueves, 20 de julio de 2017

Relacionan el aislamiento social en la niñez con la predisposición a la esquizofrenia

Un estudio destaca que el estrés y los traumas que se producen en etapas tempranas, como por ejemplo el aislamiento social, pueden tener un papel fundamental en la aparición de trastornos psiquiátricos, muy específicamente la esquizofrenia.
Los investigadores crearon un modelo animal que combinaba un aislamiento de ratones a partir de la finalización del período de lactancia con la inyección en la corteza prefrontal de un tipo de sustancia, la MK801 o dizocipilna, que bloquea un receptor neuronal esencial para el buen desarrollo de las conexiones sinápticas. Los animales se sometieron después a una prueba, el test holeboard, que monitoriza el nivel de ansiedad del ratón para comprobar los efectos en su sistema neurológico.
Los resultados reproducen algunas de las alteraciones, tanto de comportamiento como estructurales y neuroquímicas, que se encuentran en la esquizofrenia. Una de estas perturbaciones es el desequilibrio entre neuronas inhibitorias y excitatorias, especialmente en la corteza prefrontal y la amígdala. Según los autores, este desequilibrio puede verse originado por los cambios en las expresiones de otras moléculas que intervienen en el desarrollo del sistema nervioso, que se ven afectadas por los traumas infantiles. Por ello, las experiencias aversivas en la niñez remodelarían la estructura y la conectividad de las neuronas y constituirían un factor de predisposición para sufrir estos trastornos.